Recibir los refrigerios preparados con tanto cariño por los jóvenes me dio fuerzas y les estoy muy agradecida.
También se lo pasé a algunos conocidos en la zona comercial.
Les transmití que el Grupo Juvenil preparó esto para que fuera una fuente de fortaleza para quienes nos rodean.
Él sonrió ampliamente y me elogió, diciendo que yo era increíble.
Practicar el lenguaje del amor maternal que llama a la paz.
Gracias a los jóvenes que dieron fuerza y alegría a nuestra familia.
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