Mi hija dijo que quería compartir algunos bocadillos con sus compañeros de trabajo, así que preparé sándwiches caseros de huevo y patata, los empaqueté con cuidado e incluso les pegué una pegatina de agradecimiento.
Me hizo feliz hacerlo mientras pensaba en las personas a las que se lo daría.
Pensar en lo conmovidos que estarían al recibir un sándwich hecho a mano me hizo feliz una vez más.
Se dice que cuando la hija se lo entregó al personal, estos dijeron: "Estoy muy agradecido y conmovido".
También me alegra saber que mi pequeño gesto le brindó tanto consuelo y fortaleza a alguien.
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