Normalmente me desplazo en bicicleta, pero los días que tengo asuntos urgentes que atender o me siento cansado, utilizo servicios de transporte compartido.
Ese día, después de disfrutar de un delicioso refrigerio, se me ocurrió compartirlo con un conductor de transporte compartido. Así que le pedí al dueño del local que me lo empaquetara y, al llegar a mi destino, le di el refrigerio al conductor como obsequio.
También dejé un breve mensaje junto con algunos dibujos hechos a mano que decían:
"Gracias por traerme a casa sano y salvo. Este bocadillo está delicioso, así que quería compartirlo contigo. ¡Buen provecho!"
Creo que también hay trabajos que no reciben la atención ni el apoyo de los demás. Espero que, a través del lenguaje del amor de una madre, muchas personas se sientan más amadas y respetadas.
Porque el lenguaje del amor de una madre tiene el poder de calentar al mundo entero. 😁