Al practicar el lenguaje del amor maternal, mi forma de ver el mundo y a las personas se ha transformado gradualmente.
Me gustaba recibir elogios y quedar en primer lugar.
Pero, al practicar el lenguaje del amor de la Madre,
Comprendí que debía pensar primero en los demás, descubrir sus cualidades, elogiarlos sinceramente y considerarlos superiores a mí mismo.
De ahora en adelante, seguiré practicando el lenguaje del amor de la Madre de manera constante en mi vida y me esforzaré por convertirme en una persona cada vez más humilde y generosa. 
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