Desde que aprendí el lenguaje del amor de la Madre, he puesto más en práctica sus enseñanzas con quienes me rodean, mis amigos y mi familia. Entiendo que cuando saludas a alguien con una sonrisa, la frialdad desaparece y la alegría la reemplaza. Empezar un nuevo día con una sonrisa hará que todo el día sea verdaderamente feliz.
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