Cuando voy a trabajar, abro la puerta, entro y saludo en voz alta: "Hola ~^^ Encantado de conocerte".
Al principio yo era el único que se saludaba, pero ahora todos los que trabajan en mi departamento se saludan y dan la bienvenida.
El ambiente de trabajo ha mejorado mucho y algunos compañeros de trabajo dicen: “Me gusta más venir a trabajar que a casa”.
La pequeña costumbre de saludar hace feliz al mundo.
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