Como somos vecinos que no nos conocemos, me siento incómodo y vacilante cuando entro al ascensor.
La primera vez que sonrío y digo “hola”, mi vecino baja la guardia y sonríe alegremente.
¡Ya llegué con conversación natural!
“Por favor, bájense primero”, dije, y nos saludamos alegremente diciendo: “Que tengas un buen día”.
La próxima reunión será mejor, ¿verdad?
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