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Inclusión

Gracias por esperar.

“Lo siento. Debe haber sido muy duro para ti, ¿verdad?”

Lamento no haber comprendido el dolor, las dificultades y el agotamiento de los jóvenes durante todo este tiempo. 😌😌

Cuando nuestros jóvenes adultos atravesaban dificultades y no podían asistir a nuestras reuniones, no comprendimos del todo sus sentimientos, aunque todos tenían sus propias preocupaciones. Por eso, horneamos galletas con esmero y escribimos cartas a mano, colocándolas en bonitas cajas para expresarles nuestro más sentido pésame. Visitamos a cada persona en su domicilio y también les entregamos nuestros mensajes personalmente después del servicio.

Entonces, las jóvenes también derramaron lágrimas juntas, sintiendo pena y gratitud mutua.

“Diácono, gracias por esperar. De ahora en adelante, asistiré a las reuniones y me esforzaré al máximo en mis presentaciones.”

En realidad, me conmovió más profundamente ese comentario de los jóvenes.

Fue entonces cuando comprendí que el lenguaje del amor no se limita a consolar a los demás, sino que es un lenguaje que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos y seguir creciendo. Creo que yo también, aunque solo sea un poco, he llegado a comprender el corazón de una madre.

Mamá, gracias. Y te quiero.

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