El sábado por la noche, durante la merienda, todos los niños disfrutaban felizmente de su comida. Una niña pequeña estaba teniendo dificultades para comer, por lo que una hermana amorosa comenzó a alimentarla con cuidado.
Cuando otra hermana vio este hermoso acto de cuidado, comenzó a alimentar a la hermana que estaba ayudando a la pequeña niña. Pronto, todos los niños comenzaron a alimentarse entre sí con tanto amor y alegría.
Ver este simple pero precioso momento llenó mi corazón de calidez. Me recordó el amor de una madre: desinteresado, gentil y lleno de cuidado. Lo que puede parecer un acto pequeño a nuestros ojos es realmente precioso a los ojos de Dios.
Qué hermoso es ver a todos unidos en amor y cuidándose los unos a los otros con corazones puros. Estos pequeños actos de bondad difunden la fragancia del amor de Dios y traen alegría a todos los que los ven. 💕🥹