Había una resolución de Año Nuevo que estaba decidida a cumplir y era hacer de nuestro hogar un lugar donde realmente more el amor de Dios. A través de la Campaña Palabras de Amor y Paz de la Madre, se nos brindó una hermosa oportunidad de compartir palabras que pueden acercarnos aún más.
Un día, mientras limpiaba, moviéndome rápido y un poco frenéticamente sin siquiera darme cuenta, mi hija me miraba. Ella preguntó: “Mami, ¿necesitas ayuda?”. Sus palabras me detuvieron en seco porque nunca la había oído decir eso antes. Le respondí: “No, cariño, está bien. Gracias. Ya casi termino. Luego dijo algo que nunca olvidaré: “Me siento mal, trabajas tan duro”.
Esas palabras me conmovieron profundamente. Hicieron llorar a mis ojos, e incluso ahora, sigo pensando en ese momento. Me recordó lo poderosas que pueden ser las palabras, cómo permanecen en la memoria de las personas con las que las compartimos.
Desde entonces, he notado cambios en mis dos hijos. Mi hijo ha comenzado a expresar su gratitud antes de acostarse, dando las gracias incluso por los momentos más pequeños de su día. A medida que continuamos practicando decir palabras de amor y bondad, nuestro hogar realmente se siente diferente, más suave, más cálido y lleno de paz. ¡Todo gracias a la Campaña Palabras de Amor y Paz de la Madre!