Para poner en práctica las palabras de amor de la Madre, suelo escribir notas de ánimo a mi compañera de trabajo. Un día, al llegar al trabajo, me sorprendió ver que había pegado varias de esas notas en su lugar y que, cuando se estresaba, las veía y sonreía mientras se decía a sí misma: “¡Ánimo!”.
Hoy tuve mucha carga de trabajo y, aunque no suelo mostrar mi estrés para dar un buen ejemplo, supongo que no pude ocultarlo bien. Me paré a tomar un respiro y, al regresar, me conmovió mucho ver que ahora ella había escrito una nota de ánimo para mí.
Sin falta, las palabras de amor de la Madre siempre regresan cuando las damos con todo nuestro corazón. Puedo sentir cómo florecen en mi lugar de trabajo.
¡Me siento muy agradecida! 🥹💖
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