Estoy muy agradecida con el Padre y la Madre por participar en esta campaña de gracia. Ya puedo sentir mi corazón y mi mente cambiar al poner en práctica las enseñanzas de la Madre. Cuanto más uso las palabras honoríficas de paz y amor, más fluyen sin esfuerzo para cambiar el mundo. Declaro convertirme en un pacificador y uso estas palabras corteses continuamente en mi vida diaria. Me gusta animar, simpatizar y animar a los demás. Oro para que este año sea muy bendecido usando las palabras de la Madre. ¡Dios lo bendiga!
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