Normalmente soy una persona tranquila, así que no saludo ni hablo mucho.
Sin embargo, a partir del año pasado comencé a practicar consistentemente el lenguaje del amor maternal, especialmente la palabra “saludo”.
Tíos y tías de la iglesia, conductores de autobús, maestros de escuela, etc.
Dondequiera que iba, saludaba a todos con una sonrisa.
Cuando lo saludé, me devolvió el cumplido con una sonrisa en su rostro.
Los saludos se han convertido en mi punto fuerte~~♡♡
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