Empecé a intentar aprender a hablar el lenguaje del amor hablando con mi familia y repitiéndolo a diario. Lo escribía en una pizarra y lo dejaba a la vista. Empecé a saludar a la gente con alegría por la mañana, diciendo: «Buenos días, ¿dormieron bien?». Les di las gracias a mis padres.
© Queda prohibida la reproducción o redistribución no autorizada.
5