No soy una persona que se le dé bien expresarse, pero decidí practicar el lenguaje del amor maternal.
Decidí poner una tarjeta del Lenguaje del Amor de Madre en mi refrigerador y tratar de que funcione.
Cuando mi esposo llega del trabajo, le digo: «Gracias por tu esfuerzo con este frío» y le preparo una cena deliciosa. Luego le digo: «Gracias, estoy bien gracias a ti».
Mi marido, normalmente expresivo, dijo con ojos brillantes: "No, estoy muy feliz por ti".
Con solo practicar el lenguaje del amor maternal se crea una familia feliz.
© Queda prohibida la reproducción o redistribución no autorizada.
48