Mientras un hermano ingresaba datos en Memo, de repente un diácono tocó su teléfono y cerró accidentalmente la aplicación.
Inmediatamente dijo: “Lo siento, hermano”.
Y el hermano respondió: “Está bien, entiendo” 😄
¡Qué gracioso sería si todos los hermanos y hermanas usaran nuestras “Palabras del Amor de la Madre”!
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