Este texto ha sido traducido automáticamente. La traducción puede ser incómoda o ligeramente diferente del texto original.
Saludo

Por un simple saludo

Todos los domingos, cuando no hay eventos especiales, nos reunimos en la iglesia para nuestra reunión habitual.


Recientemente, justo cuando estábamos a punto de partir, vi a una mujer caminando hacia nosotros con sus hijos, sonriendo cálidamente. Lo primero que hice fue saludarla con naturalidad, como si fuera alguien a quien ya conociera, y le dije: —¿Cómo está, hermana?


Ella le devolvió la sonrisa y respondió: “Estoy bien”, y luego le preguntó si llegaba tarde. En ese momento, me sentí un poco confundido, ya que no la había invitado personalmente.


Más tarde, supe que en realidad se dirigía a un lugar diferente al que había sido invitada. Sin embargo, después de ver a los miembros de nuestra iglesia sonreír y saludarse cálidamente, pensó que era el lugar al que la habían invitado.


Esta conexión se convirtió en el comienzo de un vínculo, y ahora asistimos juntos a la Iglesia, convirtiéndonos verdaderamente en “una sola familia”.


A través de esta experiencia, me di cuenta de que cuando se comparte el lenguaje del amor de la Madre, algo tan simple como un saludo cálido, las personas buenas se sienten naturalmente atraídas. Esto no fue solo una coincidencia, sino el poder del amor en acción.


De ahora en adelante, continuaré esforzándome por practicar el lenguaje del amor de la Madre en mi vida diaria.


Gracias, Padre y Madre.

© Queda prohibida la reproducción o redistribución no autorizada.