Los hermanos trabajaban duro en sus trabajos físicos. Aun así, vinieron a la Iglesia ocultando su dolor corporal y se saludaron con una sonrisa. Recuperaron nuevas fuerzas después de un largo día de trabajo a través de las comidas servidas con el amor de la Madre.
Se merecen las palabras: “Gracias, han trabajado duro”.
Obreros de la Iglesia, ustedes realmente encarnan la vida del Padre y de la Madre, trabajando físicamente mientras trabajan en las cosas buenas. ¡Realmente son dignos de elogio!
Trabajadores, ¡ustedes también hicieron un gran trabajo hoy! ^^
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