A través de la campaña 'El lenguaje del amor de la madre' me di cuenta de que la cualidad más esencial para jóvenes como yo es el 'saludo'. Aprendí que puedo difundir el amor saludando cortésmente a todos los que conozco, desde pequeños hasta grandes. De ahora en adelante practicaré el amor de Nuestra Señora a través de los saludos.
Dios lo bendiga
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